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 - Atalaya -



 

 

 

Autoridad y Democracia

Por José Antonio Riesco

  • En la Argentina actual un sistema autoritario no es factible, pero uno timorato y contemplativo menos. En situaciones de tensión la debilidad del poder conduce al caos, donde todos pierden.” (Benito Pelayo)
  • ”La oposición desleal al sistema político no mira al bien común. sino a crear condiciones para   esterilizarlo y seguidamente destruirlo.” (Juan Linz)
  • “Aunque no lo quiso el pacifismo del gobierno ya se tradujo en la presencia y el matonismo de la izquierda loca en las plazas y en las calles. O lo quiso..?-

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En Alemania, 1932, en vísperas de la toma del poder por el nacional-socialismo, un eminente profesor de Teoría del Estado, el socialdemócrata Hermann Heller, señaló la necesidad de que la democracia, todavía imperante, asumiera competencias más allá de las ordinarias, es decir reclamó una “democracia autoritaria”.  O sea un régimen donde el componente decisorio no encontrara obstáculos en el campo deliberativo más allá de lo necesario
Lo que el talentoso profesor no alcanzó a ver es que, al momento de imponer la autoridad del Estado frente a lo que se venía, su partido, la Social-democracia se refugió en el prejuicio “constitucional”. Los dirigentes que, en 1919, habían luchado con bravura contra el avance del comunismo revolucionario, salvando a la República, ahora no hicieron nada convencidos de que la solución era “jurídica”. Algo así como la beatitud.
Claro que, en nuestro país, para llegar a tal objetivo el gobierno requeriría adoptar medidas extraordinarias que no son factibles cuando está privado de suficientes recursos políticos, como es la mayoría en el parlamento. O sea que no se resuelve con el llamado “estado de sitio”  (art. 75-29 CN), tampoco con los decretos de “necesidad y urgencia” (DNU) del art. 99-3 de la CN.
El hecho es que, instalado en su cargo un Presidente que logró mayoría suficiente en el comicio, en un sistema donde le compete la función “gobierno” (la conducción del Estado y los consiguientes efectos en la estructura socioeconómica de la Nación) está expuesto a una costosa frustración si el control de ciertas áreas institucionales queda en manos de una oposición salvaje o similar. Pasa si tal deslealtad al “sistema” se produce  en los ámbitos legislativos, como, para ciertos respectos, viene ocurriendo en la Argentina. Ignorando el sentido sustancial que introdujo la representación proporcional, hay quienes ocupan la banca con el ánimo de un cocodrilo.
Lo mismo se da, pero más insidioso, si tal situación es creada por la fuerza de los “grupos de presión” (sindicatos, agrupaciones y corporaciones patronales). Se torna más  grave y destructora cuando tal comportamiento sectorial conlleva el propósito de frenar o cuestionar duramente medidas gubernativas que hacen de manera vital a los intereses de la  sociedad global. Es la acción típica de un “factor de poder” con ánimo demoledor. Sobre todo cuando se suma la sal y pimienta de las minorías extremistas, Esas que copan los piquetes y ya están aullando en las rutas y escenarios urbanos.
Ocurre esto cuando, además, el planeamiento oficial de la economía choca contra “el poder de la calle” por que los grupos sectoriales pueden manejar expedientes de alta efectividad mediante el control de los servicios financieros (se dio en 2001/2) o de millones de trabajadores (las huelgas generales) ante cada gobierno que no responde a sus intereses políticos o materiales. En varios casos, bien conocidos, el sindicalismo ofició de ariete contra gobiernos constitucionales, para reducirlos a la impotencia y/o sumar desorden que facilitara la ruptura de la legalidad institucional. Otro fue el sosteni miento manifiesto y rentable del “modelo” K que, con su carga de corrupción e ineficiencia, dejó la Nación en la lona. Por entonces, los discursos supuestamente críticos de  algunos líderes, más empresarios que obreros,eran "flato voce" y nada más.
La experiencia argentina del último medio siglo advierte de que no hubo un solo “plan” dirigido hacia la recuperación económica del país que lograra implantarse y producir los resultados del caso. De ahí el estupor con que observadores extranjeros de diversas nacionalidades han opinado sobre la notoria y persistente decadencia de esta nación. Cómo  explicar que un país tan rico haya caído tanto..? dicen algunos. Qué se hizo de la Argentina próspera y admirable de otros tiempos..? reclaman otros. “Lo escucho cuando viajo al exterior..!” dijo hace poco el científico Facundo Manes.
Anoto algunas hipótesis que, en el largo plazo, ayudan a explicar el fenómeno: 1) Errores en el planteo técnico del problema socioeconómico y las medidas encaradas por los sucesivos gobiernos; 2) Descontrolado y persistente exceso en el gasto público más una presión impositiva irracional, todo reiterando y acumulando inflación; 3) Insuficiencia de las inversiones privadas por la fuga de capitales y carencia de condiciones para atraer  las externas; 4) Falta de autoridad suficiente de los poderes públicos en la imposición de  sus políticas frente a grupos de presión con fuerza para impedirlas en función de sus intereses parciales, a veces netamente políticos.
En estos días –mientras se preparaba la marcha de la CGT, esa que terminó a las piñas--  ya estaba en ebullición la movilización de las agrupaciones de docentes que  encabeza Suteba en “la Provincia”. Rechazan e impugnan las decisiones del gobierno de María Eugenia Vidal, y es evidente que, si no hay solución negociada, millones de niños no tendrán escuela. Mientras se cernía la amenaza, Cetera convocó el un paro a nivel nacional. La batalla sigue.  Para curarse de los moretones del día 7, la CGT reclamó volver al campo del honor. “-Y no vamos con palos, sólo con cascos de acero..”
A nadie, ni en la intimidad de una mesa de bar, se le ocurre siquiera mentar la hipótesis de un “golpe de Estado”. Al viejo estilo argentino. Aunque la nuestra es una sociedad que poco aprende de sus desaciertos, tenemos en claro que tal remedio suele ser peor que la enfermedad. Ya que quienes lo dieron antes, hoy, sin rastros, diría Nietzche, de “voluntad de poder”, están sumergidos en el profesionalismo puro. Y bienvenido sea.

Cuando les tocó, no colocaron en el poder al más inteligente y al costo lo pagamos todos


La supuesta estrategia de dejarla crecer a Cristina acaso soñando con una división de la oposición, sobre todo la peronista, tiene más riesgos que factibilidad. La masa no suele tener gratitud con los Reyes Magos, ni siquiera cuando traen buenos regalos. Sobre todo por que el gobierno carece de un aparato militante que, al menos, haga ruido en las calles y barrios. Y esto acorde con una antigua ley de los humanos: “santo presente causa devo ción.”; ya que nadie cosecha en ausencia. Le pasó a Perón por demorarse en el retorno; cuando lo hizo encontró una familia dividida y donde la “juventud maravillosa” lo llenó de agravios en la Plaza de Mayo.
A todo esto, vale tener presente, empero, que un gobierno que incumple los mandatos de la legalidad, fuera de lo razonable y circunstancial, termina perdiendo legitimidad en sus decisiones, a veces con su propia tropa. Pero, del mismo modo, el gobierno que, en des medro de su autoridad, deja hacer a la oposición anti-sistema o sea desleal para con su  compromiso constitucional, también le tira al viento su legitimidad. Ya nos ocurrió una y otra vez. Entretanto el Ing. Macri se empeña en tejer una red de alianzas, con los propios y más con los ajenos. Pero, cuidado Sr. Presidente!, recuerde a Gardel :”amores de  estudiantes flores de un día son, un día un juramento y mañana una traición”.
No estamos, pues, en camino a la “democracia autoritaria” que pregonó el politólogo germano. Ante todo por que el gobierno, al menos el Presidente, no parece tener voca ción de esa índole. Se prefiere una actitud complaciente, bondadosa y peligrosa. Y no estaría de más “remember” lo que en 1938 le pasó al inglés Neville Chamberlain. Es que en la política argentina, en importantes sectores y medios, los lobos andan sueltos. Será Macri el Francisco de Asís de la situación…? Pero, cuidado..!, aunque el poeta Rubén Darío no lo dijo al término del legendario poema, hay quien sostiene que, finalmente, al santo se lo comió el lobo.-
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Piquetes
Los piquetes de Macri
Por José Antonio Riesco
Instituto de Teoría del Estado

-“Sería una lamentable ingenuidad de parte del Presidente, y de sus equipos de los tres órdenes del sistema político, creer que la crisis de seguridad que lleva largos años, va a ceder por que  un día la marca de la inflación o las cifras del PBI indiquen el fin de la debacle económico-financiera que le tocó de herencia.”

La problemática sociopolítica del país parece irse de las manos en cuanto  a las dificultades que el gobierno nacional encuentra para sostener el orden público. Hay a la vista una batería de hechos y situaciones (criminales en acción, moto chorros, asaltos y secuestros, violaciones, femicidios, narcotráfico, etc.). Todo   un panorama de inseguridad que, a diario, atenta contra la vida, la salud y los bienes de las personas, las familias, los profesionales y los comerciantes.

A lo anterior se agrega –cada vez con mayor intensidad y expansión--  el control  de “las calles” por la actividad de “los piquetes”, lo cual perturba y/o suspende el derecho a la circulación de los ciudadanos que, de manera peatonal o en vehículos, se movilizan por motivos ajenos a los de aquéllos. Aunque los piquetes a veces son portadores de reclamos y exigencias de carácter social, su conducta se coloca por encima de las previsiones de la Constitución como es el derecho de transitar libremente (art. 14 CN).

Es cierto que también la misma cláusula reconoce a los ciudadanos competencia para “peticionar a las autoridades” y es claro que las modalidades de ésta –con su variedad de posibilidades--  debe ser usada y ejercida de manera compatible, en los hechos y oportunidades, con igual reconocimiento práctico para la primera. La experiencia, en muchos casos, muestra lo contrario; ocurre cuando el piquete, un grupo más o menos numeroso, portando cartelones, banderas, a veces con altavoces y bombas de estruendo, se empeña en imponer su presencia.

A quién..? Al barrio, o a un sector urbano donde existen miles de residentes y/o transeúntes, con su actividad de todo orden y, se supone, gozando de libertad acorde a las leyes. Con excepciones, el piquete actúa en contra de esa supuesta indiferencia o mera pasividad; lo hace con gritos y cánticos, a veces agresivamente, mostrando militantes enmascarados que portan elementos contundentes. O sea intimidando.

Precisa reconocer, al menos, dos caras de la situación. Una, que, sin perjuicio de los inconvenientes que plantea a los demás, el grupo movilizado copando la calle, lo hace en función de un real problema vecinal y/o sectorial que tiene inciden cia en la vida cotidiana y denuncia determinada  morosidad en la solución. Ante ello la correspondiente área gubernativa (municipal, provincial nacional) debe estar adecuadamente informada y actuar de inmediato. No vale la desidia burocrática, que es una manera de complicidad con los revoltosos.

Dos, atendido el reclamo y puesto en marcha el trámite de solución, si corresponde, en el acto queda deslegitimado el procedimiento “piquetero”, a no ser que sus motivaciones sean otras. Es el caso de los grupúsculos de extrema izquierda injertados en las movilizaciones vecinales o sectoriales y cuyo empeño suele ser no la solución a la cuestión de fondo sino todo lo contrario. La infiltración de los llamados “grupos revolucionarios” no persigue respuestas constructivas, le conviene la complicación de las cosas, sobre todo si es favorecida por la desidia burocrática.

Como ya no se trata del “bien común”, diría Santo Tomás, lo que queda pendiente es el agravio al orden público y la violación de los derechos ajenos. A la intimación de los funcionarios (policía, inspectores, etc.) y si los piqueteros insisten en su accionar ilegal se desnuda otra situación, la desobediencia. Es decir, algo que pone en jaque a la autoridad del Estado. Y si, por ahí, llega una orden subrepticia de tolerancia o, dicho de otro modo, de apañamiento, lo que surge es tan o más grave que lo anterior. Puesto que se dirige a proteger a los agresores en perjuicio de las víctimas, los vecinos y transeúntes que padecen la acción del piquete. En la Argentina tal defección no es una novedad.

Semejante degradación de la posición del gobierno –salvo casos extremos para evitar un mal mayor-- viene exhibiéndose en diversos centros urbanos del país. Ocurre con frecuencia en vísperas electorales, con violación de los “deberes del  funcionario público” y con desprecio por los derechos y la dignidad de las víctimas. Degradando y hasta destruyendo la autoridad del Estado que es la principal condición para que exista un Estado. El camino hacia la anarquía.-
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La CGT, sus internas y el país

Por José Antonio Riesco

“-Cuando sin margen constitucional, el poder sindical opera contra las decisiones fundamentales del gobierno –aquello que define la marcha de la sociedad global-- supera la condición de grupo de presión y se transfigura en un tipo de factor de poder. En contra y por encima de las funciones y autoridad del Estado.”
“-El Sr. Macri a veces parece privado de garra política. Pero es el Presidente de la Nación, nada menos. Aunque también, a veces, viendo como es la política argentina, parece un hombre que se lava los pies en una palangana llena de alacranes.”
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Lo ocurrido en el acto sindical del pasado día 7, no es una novedad en este tipo de manifestaciones.  Ahora el bochinche –con Héctor Daer disparando de una turba y Juan C. Schmid protegido por los guardias-- llama la atención puesto que la CGT perdió la oportunidad de exhibir un bloque sólido frente a la política económica del gobierno de Mauricio Macri. A la cual trata de hostigarla como hizo con Frondizi, Illia, Onganía y hasta con doña Isabel, de quien es justo decir que era una pobrecita pero mostró más dignidad que la reina K.

La incógnita que surge es si, con esta concentración, como muestra de potencia, la CGT iba a una ruptura total con el gobierno o una exhibición de fuerza para abrir negociacio  nes. Fue esto último lo que arruinaron los grupos de kirchneristas y/o de combativos…? El hecho resonante es que la acción monolítica quedó sustituida por una suerte de anarquía callejera donde los que exigían fijar “la fecha del paro” llenaron de agresiones e insultos a los santones del Secretariado “cegetista”.

Las internas del gremialismo peronista corresponden a su historia, desde los tiempos en que los principales gestores del 17 de octubre de 1945 –los obreros de la carne, con Cipriano Reyes a la cabeza-- se notificaron de que había llegado al final su protagonismo por nada más que proyectar, desde el Partido Laborista, el triunfo electoral de Juan Pe rón. Más adelante (1953) una silbatina generó la renuncia de José Espejo a su cargo de Secr. Gral de la CGT. pese a su jerarquía de casi primer ministro. Qué pasó con Raimundo Ongaro….?

Tampoco es novedad que, en el seno de los trabajadores, haya disidencias en cuanto al reparto de cargos y canonjías, por un lado, y de la rentabilidad que, aquí y en otras partes del mundo, genera el control de áreas importantes, sindicales y técnicas, del campo empresario, público y privado. Lo mostró, entre otros, el resonante caso de la asociación bancaria, años atrás, y más cerca lo del gremio marítimo.

Pero más picante suele ser la acción de los sectores de izquierda (sobre todo de orientación trotskista y de otras cofradías afines), cuyos objetivos no sólo miran hacia mejores niveles de logros en las paritarias u otros beneficios directos o indirectos.  Ellos actúan animados ideológicamente, no persiguen resultados dentro “del sistema” sino en contra de su funcionamiento. Son, diría Juan Linz, “desleales al sistema”.

Aquí parece que hubo un poco de todo: y no meramente escasa representatividad de los integrantes del triunvirato cegetista como sostienen algunos opinadores. Tiene sentido atender a los dichos de Pablo Moyano, hijo de don Hugo: “Esto con papá no sucedía..!” Es una familia diversificada; hace poco el diputado Facundo Moyano pareció alertar sobre la necesidad de modernizar las ideas básicas del sindicalismo; aunque no pasó del reportaje, seguidamente se concentró en la problemática de la farándula.

No hay dudas que alcanzar aumentos salariales moviliza y unifica, ya que otros valores brillan por ausencia. Pero sería ingenuo desconocer que la unidad meramente formal puede resquebrajarse por las diversas causas que están asomando.  Como el reproche, que ya algunos revolean contra otros, por haber apañado, durante largos años, la estructura de corrupción del “modelo k”. Pese a que vale preguntarse: en los “equipos altos”   de la CGT –durante la década K-- no había kirchneristas con influencia en la estrategia sindical..?

La otra cara
La constitución y las leyes otorgan legalidad a los agrupamientos sectoriales, como es el caso de los partidos políticos (art. 38) y las corporaciones sindicales (art. 14-bis). Otro tanto pasa con las entidades empresarias y profesionales.

No cabe desconocer, asimismo, a lo que justifica esa inserción en el sistema jurídico-político, o sea lo que legitima la existencia y acción de los grupos sectoriales. En primer lugar la correspondencia entre sus objetivos y procedimientos con los valores y principios que hacen a la organización y funcionamiento de la sociedad global. De ahí aquello de que “nada hay en la nación superior a la nación misma”.

A esto hay que decirlo para que tengamos en claro que no vivimos en una toldería como parecen pretender los que se empeñaron en convertir la concentración sindical en un escenario de scraches y violencia. La modalidad que, extendida en los años 70, llevó a agresiones de marca mayor y de allí a su meta preferida, la dictadura militar.

La dirigencia de la CGT también debería reconocer que no puede insistir en la demolición de los gobiernos que establecen políticas que no son de su agrado, en especial las de orden económico-financiero. Y usar su capacidad de movilización masiva con el pro pósito de la paralización de las actividades privadas y públicas. Incluso combinando sus intereses específicos con otros de orden político. La protesta y el reclamo es una cosa y otra el ataque a la autoridad del Estado ocupando las plazas y calles con su fuerza movili zadora, donde es común la infiltración de patoteros y minorías extremistas de cuyo estro picios luego nadie se hace responsable. Pero que hacen pedazos el orden público, o sea  la paz social y los derechos de terceros.

Con su extraordinario poder de convocatoria la CGT es un organismo legal cuya exis tencia no se discute; pero sí su trayectoria de competir con el Estado en la determina ción y aplicación de las políticas fundamentales. No se le ocurre, entretanto, reconocer su conducta de apañamiento a las medidas gubernativas “k” y otras afines que han llevado la economía, reiteradamente, al desastre. No hay registro de que el poder sindi cal haya cuestionado el abuso de la emisión monetaria y del gasto público con su inevita ble efecto inflacionario y su repercusión en la caída del poder de compra de los salarios.

Tampoco le importó el exceso de crecimiento de la burocracia estatal, otra fuente de consumo irregular de los recursos financieros de la actividad productiva absorbidos por un esquema tributario irracional. Sabido es que todo peso que el Gobierno retira de la actividad privada significa que ésta se descapitaliza en igual medida. Y más grave resul ta si se lo  destina al aquelarre de gastos improductivos o al enriquecimiento ilegal de  los funcionarios de turno. Como ocurrió con el modelo K

Es válido peguntarse, asimismo, sobre cuántas movilizaciones llevó adelante la CGT para plantear la vergonzosa situación de millones de jubilados, donde la gran mayoría fueron “en vida” trabajadores. Menos parece preocuparle si la rémora en llegar inver siones  desde el exterior tiene que ver con la caída del nivel de autoridad de los gobier nos y de la seguridad jurídica, o sólo interesa el consumo interno…? Cuándo denuncia ron la evasión de capitales vaciando la capacidad de desarrollo de la actividad interna..? Que no se diga que estos temas corresponden al gabinete presidencial, aunque sin aclarar cómo entender que haya sindicalistas y/o sus asesores de alto rango que pretenden, ad-hoc, ejercer el ministerio de economía.

La Argentina subsiste, desde largo tiempo, sumergida en una decadencia lamentable pero a la vista; nuestro desarrollo estructural debiendo estar en 10 no pasa de 4; de esa diferencia emerge una seria crisis de capacidad colectiva. Todo lo referente a producción, comercialización, exportación, avance técnico, competitividad internacional, está por debajo de lo que debe ser. El territorio es de los más grandes del mundo, pero en buena parte está despoblado; nos sobran recursos naturales; y no falta calidad humana en la mano de obra, en los profesionales y los empresarios.

Desde 1943 en adelante la mal llamada “oligarquía” no decide la marcha del país, mientras añoramos los festejos del 1er. Centenario (1910) en que el mundo nos admiraba. Hay gente ilustrada –sobre todo los que militan en la izquierda y ejercen cátedras en las universidades de la burguesía--  convencida, y así lo predican, de que la culpa de  todo la tiene el “imperialismo”. Otros de la misma laya proponen sabotear a la economía privan  do a las empresas de rentabilidad y así impedir “la acumulación y la reproducción del capitalismo”. Profesan una tesis de León Trosky de sus últimos días: “al sistema hay que destruirlo cavarlo por dentro”.

En el otro frente –esos que publican sus nostalgias del siglo XIX en la gran prensa-- militan con disfraz de liberales ortodoxos los que reclaman la derogación de las leyes laborales como camino al reencuentro con la Argentina próspera del pasado. Son los que viven en un mundo que hace ya mucho tiempo que no existe. Pero. en el fondo, imtegran la misma cofradía de los que creen solo en el “consumo” angurriento para la salvación de las almas.

También quienes se despreocupan de lo que se le viene a la clase obrera cuando a estas playas llegue, arrasador, el tsunami de la “inteligencia artificial” y su ejército de robótica.  Con qué lo pararán..? Con las paritarias convertidas en una bicicleta sin cadena a medi da que se siga acentuando el subdesarrollo estructural..? El discurso ideológico –la mentalidad populista salpimentada con algunos ingredientes de izquierda--  es la trampa que llevará a las masas al genocidio socioeconómico.

Es la anestesia que, a la dirigencia, hoy le impide advertir que, a la hora de esa batalla, únicamente se la puede librar si el país se preparó abriendo el cauce de una expansión  industrial técnicamente actualizada y capaz de absorber mano de obra. Y hacerlo en una cantidad suficiente para cubrir la demanda nueva y, asimismo, la que pueda quedar desocupada por el efecto robótico. Con qué se sortearán los efectos de la inevitable irrupción de la tecnología avanzada,, con paros y discursos en la Plaza de Mayo…?!
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La paradoja del Peronismo

Por José Antonio Riesco


-“El peronismo no es malo ni bueno. Es incorregible”. (J. L. Borges)
-“Paradoja: Especie extraña o fuera de opinión común y sentir de los hombres. Aserción inverosímil o absurda, con apariencias de verdadera”. (Enciclop. Edi-Argen, ed,Ruy Díaz)
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El reportaje de Alejandro Moreno al politólogo Hugo Quiroga, además de las referencias a las modalidades del gobierno del Sr. Macri, que enseñan mucho, contiene elementos sugestivos sobre la situación que atraviesa el “peronismo” y ante lo cual responde el entrevistado quien es profesor en la Universidad de Ro sario y autor de un libro que tituló “La democracia que no es“.

“En el inicio del diálogo se dice, citando  al Prof. Quiroga, que la definición de “peronismo republicano”, que usan Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey, pretende “nombrar al peronismo de otra manera”. “Es querer sacarle todo lo que tenga de instancia vinculada más al populismo y no a las instituciones. Es lo que quiso hacer Cafiero en su momento: institucionalizar al peronismo, convertirlo en un partido, no en un movimiento tan difuso. Yo no sé si ahora se va a lograr, pero sí hay sectores importantes que están pensando que hay que renovar al peronismo y que no tiene que tener ese mote de un partido que des-institucionaliza, que cuando está afuera del poder bloquea”. (Alfil, 6.3.2017

Planteadas así las cosas el Prof. Quiroga expresa la esperanza de una renovación profun da del peronismo. Estima que es una tarea de las nuevas generaciones, “está puesta en los sectores más jóvenes”. Luego lanza una afirmación que complica el tema: “ El gobernador de Salta, Urtubey, habla de un peronismo republicano, lo cual es una paradoja”. O sea una aserción inverosímil y absurda, con apariencias de verdadera, según el diccionario que citamos al comienzo.
En verdad y con todo respeto por el politólogo Quiroga tal aseveración suena a anatema y genera alarma si es que el peronismo, al decir de Borges, es “incorregible”. Llevando el asunto a un extremo pareciera que, de no enmendar su estilo la hasta hoy reiterada fuerza mayoritaria en los comicios y otras experiencias, algún día en este país puede ocurrir algo parecido a lo que se dió en 1871 con la Comuna de Paris donde se enfrentaron duramente “monárquicos y republica nos”. Algo de eso ocurrió en la Argentina en 1955 por los abusos de poder de Perón y sus acólitos; pero también, seguidamente, sin dudas por que a los vencedores, democráticos que se decían, les faltó suficiente inteligencia para insertar a los peronistas en la disciplina de las leyes republicanas en lugar de imponerles proscripciones y penas más graves. Tantos a favor del rey depuesto,
Es que no resulta fácil ceder a impulsos de generosidad y olvidar algo así como el origen histórico-genético del peronismo y sin negarle determinadas virtudes como fue la apertura de los regímenes de participación social y política que realizó. Al margen de eso, una extravagancia de su pasado, el peronismo fue creación de un régimen militar (1943), por definición el menos democrático de los po deres. Y a esa impronta la llevó sobre los hombros el liderazgo de Perón; de ahí que su estilo de conducción política se acompañó, siempre, de los principios de “unidad de comando” y de la conexión irrestricta entre “la orden y su acatamiento”.  Perón no era ni fue el “fascista” que catalogó Victorio Codovilla (viejo cappo PC), aunque le molestaba que no se respetaran sus decisiones o que el diario “La Prensa” las cuestionara, y menos que “La Vanguardia” (PS) metiera la cuchara.
No vale decir que sólo los obreros fabriles y comerciales y los “cabecitas negras” provenientes del interior, integraron la gran tropa del Coronel; también, desmintiendo los esquemas de los trotskistas, hubo numerosa clase media y de más arriba, como Atilio Bramuglia, José”Pepe” Arce, Héctor J. Bustos Fierro, Jerónimo Remorino, Arturo Sampay, etc, Aunque, para no alterar la historia, todos acataron la modalidad cuartelera con que se organizó desde un comienzo la nueva fuerza. Por eso, para entender ciertos modales políticos que se impu sieron, digamos con fidelidad que Perón no formó un movimiento sino más bien un “regimiento”. Y guay..! del que sacara los pies del plato.
A Perón la República le debe haber mantenido la división de los poderes y el sistema de partidos políticos, y se le debe, superando la molicie y el conventillo de sus predeceso res, el surgimiento de la democracia de masas que, en la posguerra, ya estaba en mar cha en Europa. Y con ello el soporte político de lo que pronto sería el “neocapitalismo”. En el fondo esa fue la compleja herencia que en 1955 les dejó a los argentinos; aunque privando el odio y el desquite, en algunos casos legítimos, aquí se la recibió con un “beneficio de inventario” muy acotado- El “gorilismo” como elemento sustancial de la recepción. Eso además del vehemente interés de quedarse con el gobierno de alguna cofradía política tradicional.

En  lo inmediato hubo al menos una intención,  la brevísimo gestión del general Eduardo  Lonardi, quien fue desalojado por el pecado de tener a su cuñado, Clemente Villada Achával en el gabinete, y parece que también al Dr. Cerruti Costa, de quien hoy se dice que es el abuelo de la ex montonera del mismo apellido. Más adelante ocurrió algo parecido con el intento “integracionista” de don Arturo Frondizi, en cuyo derrocamiento   colaboró, ya reconstituido, el sindicalismo. Siempre listo como buen soldado del regi miento, para cumplir “la orden”.  

Ahora bien, entre el estilo monárquico con que Perón fundó y condujo el “movimiento” y la lealtad y subordinación de sus acólitos, los de abajo y los de arriba, en especial estos, la democracia de masas desalojó a los que pretendían actuar como ciudadanos y se llenó de súbditos. A tal estilo lo reivindicó el ex ministro Carlos Corach, actual catedrá tico universitario en Inglaterra; para dicho señor el “verticalismo” es lo único que unifica y permite gobernar. Con olvido de que con ese molde mental la masa convalidó a López Rega como primer ministro, antes y después de la muerte de Perón, y seguidamente nadie protestó cuando Isabel le abrió al general Videla la puerta del poder designándole comandante en jefe del Ejército.

Para nadie es un misterio que el peronismo no es republicano salvo en ciertos aspectos. Incluso por que sus juegos de poder implican, a diferencia de cualquier otra agrupación, una estrategia de doble mano sumando el partido con el sindicalismo. Más un régimen en cada distrito de caudillos que se eternizan en las gobernaciones e intendencias, mientras colocan en los gabinetes y en las candidaturas para el Congreso a sus parientes, novias, hijos y entenados. Es el mal ejemplo que les dejó Luís XIV. Todo lo cual es convalidado por quienes nada tienen que ver con el “movimiento” y que, además, suele contar con el beneplácito de la justicia electoral.

De cualquier manera el peronismo es parte de la sociedad nacional y corresponsable de la decadencia estructural que padecemos. En ese estropicio, luego de 34 años de vigencia del régimen democrático “nosotros gobernamos 25”, acaba de decirlo públicamente don Eduardo Duhalde, uno de sus “pater familiae” más reconocido. A nadie, pues, le puede ser indiferente lo que ya pasó y lo que pasará con este socio indiscutido de la democracia argentina si es que debe servir para algo mejor que, como ejecutivos y/o legisladores, cobrar golosas jubilaciones de privilegio. A no ser que un día el destino nos espere abrazados a una guerra civil o algo parecido. Se trata de uno de los rubros fundamentales de lo que se denomina “Política de Estado”. Hay, acaso, una nueva generación peronista que se haga cargo de tamaña misión…? –
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José Francisco Calvo
(Prestigiosa figura del Movimiento de Integración y Desarrollo  - MID)

Por José Antonio Riesco

En fecha reciente, en esta ciudad, falleció el economista José Fco. Calvo. El cultivo de su familia y de la función pública destacaron siempre su excelente  sentido ético y profesional. Lo conocí en los años 50 del pasado siglo XX cuando ambos vivíamos una porción intensa de la política en la Universidad Nacional de Córdoba. Cada uno montado en su parcialidad pero solidaria en sostener valores esenciales para el país y la democracia. .

El Cont. Calvo –junto a muchos de su generación-- compartió luchas y acciones de gran sentido cívico. Su estilo no fue nunca agresivo aunque tampoco le faltó firmeza y valentía. Era un calificado dirigente de la Federación Universitaria en el área de Ciencias Económicas de la legendaria Casa de Trejo y Sanabria.

Lo recuerdo en los debates de julio de 1952 en la vieja y derruida sede estudiantil del Barrio Clínicas. Donde –siendo todos opositores-- nos batíamos para definir si el peronismo, entonces dominante, era “fascismo” u otra cosa mejor. Incluso luego, en otro lugar, donde  seguía la discusión con dirigentes de la CGU (Julio Antún, el Cabezón Bustos Camaño, Félix Vivas Lencinas, el Poroto  Luján y otros). Allí, antes de que el debate degenerara en piñas e insultos, era la intervención aplomada pero fuerte en convicciones de J. F. Calvo la que hacía posible renovar el diálogo y la convivencia. De uno y otro lado ideológico, con el tiempo, esas tenidas fueron la fuente de largas amistades.

Ya formado en su especialidad, José F. Calvo integró la generación que participó de la convocatoria pro “integración y desarrollo” (1957/8) con Arturo Zanichelli en la gobernación de Córdoba y el liderazgo nacional de Arturo Frondizi. Con ese compromiso político ejerció la Subsecretaría de Economía y Hacienda de la Provincia y donde el Dr. Miguel Paschetta era titular de la cartera del ramo. Más adelante, en la gobernación del Dr. Bernardo Bas, fue Ministro de Economía. En uno y otro ciclo dejó su marca de capacidad y honestidad.

En oportunidad (1959) de una visita a Córdoba del Dr. Marcos Merchensky, activo miembro del staff aportado por Rogelio Frigerio al gobierno de Frondizi, se  organizó una disertación sobre “las condiciones políticas del desarrollo”. El orador recibió muchos aplausos. Pero estaba presente el Cont. Calvo quien no contradijo los términos técnicos con que aquel planteó el tema. Aunque, seguidamente, en diálogo casi picante con el conferenciante, sostuvo –acorde con las orientaciones sostenidas por el equipo gubernativo de Zanichelli-- que “el desarrollo como programa nacional podía perder legitimidad si no confería un lugar destacado a la problemática social”.-
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Noticias de, y desde Córdoba Argentina, para el mundo

OPINION

 

 

 

 




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A partir de la Navidad 2005 se concreta esta ambición de llevar a los nuevos horizontes de la Informática, este portal de noticias e información.
La idea es brindar lo mejor en objetividad, para dar credibilidad fundada en la certeza de la búsqueda racional con la mejor opinión, tanto en política como en economía, las cosas y datos interesantes que rodean determinados hechos, y que contribuyen a formar un panorama claro y en busca de lo previsible.
El periodismo es un elemento fundamental en la vida de una Nación, porque es una alternativa en la Democracia, donde hacer oír la voz de la ciudadanía; es un resorte de quién fundadamente necesita hacer una sugerencia, un reclamo o una protesta.
Con la premisa de una buena información, una leal opinión en los campos interesantes que hacen a la vida de un país, región, provincia, localidad, es que este portal nace a la vida pública, desde la Capital de Córdoba en la República Argentina.
En pos de estos objetivos vamos a recorrer la web buscando las noticias locales, provinciales y nacionales de los países de habla hispana, en particular, como aquellas internacionales que traducidas, hagan a una mejor comprensión de lo que podemos aprender y desechar para ser mejores en todo, en lo posible.
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