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- Tribuna -

HOMENAJE

El Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) Dto Córdoba recordará el aniversario del fallecimiento del ex Gobernador de la Provincia Dr ARTURO ZANICHELLI, con una Misa Comunitaria en la Parroquia de los Salesianos sita en Avenida Colón al 1000 frente a la Plaza del mismo nombre el próximo viernes 26 del cte a las 19.00 hs.

Se invita a afiliados, simpatizantes y Amigos de quién fuera un Gran Hombre, un Demócrata, Republicano y emblema de Honestidad y Gestión.

Eduardo Bordones, Victor Indiveri...siguen las firmas....

 

Adhesiones recibidas del Presidente del Comité Nacional del MID, Dr Carlos Zaffore;

..Adhiero al justo homenaje al Dr. Arturo Zanichelli, quién fuera gran gobernador y fiel amigo del Dr. Arturo Frondizi, lo hago en mi nombre y en representación de la Mesa Directiva del Comité Nacional del Movimiento de Integración y Desarrollo y saludo y acompaño en espíritu a los organizadores y a quienes asistan a la misa, y en especial a los familiares y del Dr. Zanichelli.

Carlos Zaffore, Presidente del Movimiento de Integración y Desarrollo.

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El ex 3 veces Gobernador de la Provincia Dr de la Sota desde España;

.Estimados amigos:
Infelizmente no podré estar presente por encontrarme en Lisboa para dar la conferencia inaugural del VII Congreso Mundial de Ciudades Educadoras.
A la distancia adhiero fervorosamente al homenaje que rendirán a ARTURO ZANICHELLI, el más grande gobernador de Córdoba de la década de los 50 y 60.
Padre de la energía, de la innovación educativa, del desarrollo agro industrial y el defensor de la libertad de quienes teníamos prohibido ejercer nuestros derechos constitucionales.
Ese gran hombre, ejemplo de honestidad y capacidad de gestión, merecerá el permanente agradecimiento de la ciudadanía de nuestra Cordoba.
Un fuerte a abrazo a todos los dirigentes, activistas, militantes y simpatizantes del MID..

Jose Manuel de la Sota

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Zanichelli: político y gobernante

Por José Antonio Riesco
Instituto de Teoría del Estado
Arturo O. Zanichelli falleció el 25 de mayo de 1964 y por algún motivo fundamental su imagen de hombre, político y gobernante persiste como la marca  de un virtuoso. De él se recuerda el culto que brindó a su familia, a los amigos, al deporte. Era nativo de Mendoza y recaló en La Docta para ser abogado y luego funcionario destacado en la gestión de Amadeo Sabattini. La activa militancia en la UCR lo llevó a la senaduría provincial; más adelante, habiendo optado por la convocatoria de Arturo Frondizi, en 1958 accedió a la gobernación de Córdoba que ejerció hasta 1960 en que lo echaron por bueno.

Lo que vale –hoy y siempre para que aprendan las nuevas generaciones-- fue el estilo con que Zanichelli resolvió su compromiso con el pueblo de la provincia. Ni antes ni después dejó de ser un político, o sea un luchador altamente idóneo en la percepción de las bondades y dificultades de la calle, y de la dialéctica humana y social con que se vive el noble oficio. A la hora del conflicto siempre estaba de pie y a la del acuerdo sabía tender la mano aún con quienes desconocían su actitud constructiva.

Cuando le toco ejercer el poder local no dejó de ser un político pero lo hizo por encima de dudas y pequeñeces. Con pleno derecho se sentó en la silla que habían ocupado, entre otros, Figueroa Alcorta, Ramón J. Cárcano, Rafael Núñez, Julio C. Borda,  Gerónimo del Barco, Julio A. Roca (h.), Emilio Olmos, Pedro J. Frías, Amadeo Sabattini, Santiago del Castillo, Juan I. San Martín.

Con esa prosapia institucional de soporte Zanichelli definió su estrategia. Para ello seleccionó un grupo de expertos en las diversas ramas de la administración. Todos de primera aunque sin que presentaran la ficha de afiliación al partido oficial. Ni a los vín culos familiares y menos a los banderines ideológicos. En cada ministerio se instala ron profesionales de prestigio, y también gente con experiencia y lealtad en los niveles dependientes- Cada uno para lo que mejor portaba. Y así actuaron y sirvieron a los intereses de Córdoba-

El equipo, así formado, al gobernador le permitió realizar un censo realista y factible de necesidades públicas. Problemática energética e industrial, vialidad, educación. sector agropecuario, etc. Y permanente acción por la convivencia de los cordobeses. En la Legislatura se debatieron muchos puntos de ese programa, y se esclarecieron dudas, costos y objetivos. De todo se hizo la luz, hasta de las diatribas y calumnias de cierto grupúsculo opositor. Pero la acción conjunta de equipo y plan dio resultados altamente positivos.

Claro que para cada rubro gubernativa hubo que, primero llevarla adelante, y seguida mente dar todas las explicaciones y justificaciones, ya que “la oposición” combinaba a varios grupos que no toleraban el éxito de Zanichelli y su equipo. Pero el gobernador, sin violencias ni mala cara, enfrentó a la beatería cordobesa, una la de izquierda, furiosos por el apoyo que Zanichelli dio a la creación de la Universidad Católica. Los voceros de la FUC movilizaron a la estudiantina denunciando “el avance del imperialismo sobre la cultura nacional y popular”. Otra, la ultra derecha que impugnaba a dos ministros (por entonces cincuentones) ya que, cuando eran adolescentes, habían concurrido a un meeting donde habló Alfredo Palacios.

En el orden nacional el clima político era de creciente temperatura. En principio por la resistencia que, en los caucus del atraso, provocó la política de “integración y desarrollo” planteada por Frondizi. Y además por que los grandes sindicatos llenaban las calles y plazas con una verdadera ofensiva opositora. Estaban excitados por las “órdenes” que llegaban del exterior ante la demora del gobierno nacional en cumplimentar todo lo prometido y todo lo reclamado.

En semejante barullo se acodaban muchos peronistas con los “gorilas” anti peronistas. En ese juego Córdoba fue elegida para inaugurar el proceso de demolición. De ahí el “afloje” que cedió posiciones al enemigo, acaso como anticipo del pleito mayor, ese que culminó el 29 de marzo de 1962.

La intervención a la provincia se consumó por resolución parlamentaria y el Ejecutivo designó un interventor. Zanichelli se fue del cargo, pobre y honrado, con la salud grave mente afectada. Bajo el brazo sólo se llevó un diploma donde consta lo que es ser un político de raza y un gobernante de lujo.-

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Dos años antes..una
conspiración incubada en resentimientos y revancha, con espíritu faccioso,
desalojó del poder al Gobernador Zanichelli, quien con serenidad y grandeza
soportó la decisión de los propios,-presionados por la conjura-sin
renunciar a proseguir la lucha en pos de los objetivos que Frondizi planteó
al país y entre otros: alianza de clases y sectores; desarrollo, como el
nuevo nombre de la paz; integración, desalojando el odio y el miedo. Hoy
sería útil recordar sus instrucciones: ‘obrar con honradez y justicia sin
olvidar que cada día en el gobierno es el último día, para en el llano
caminar libre y con la frente alta‘. Así partió aquel 25 de mayo del 62,
fatigado su corazón, con fe en Dios y liviano su bolso... a quien acompañé
hasta el último minuto de su vida, lo recordamos con honda emoción.

Reinaldo Zamora-Dip. Nac.(M.C.)

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Resulta
difícil sintetizar, en un Recordatorio Fúnebre, el pensamiento y el
accionar de quien fuera Gobernador de la Provincia de Córdoba durante los
críticos años finales de la década de 1950. En su homenaje, tomo algunas
frases suyas como síntesis de su vida ejemplificadora: el 23 de Febrero de
1958, una vez confirmado su triunfo electoral, dijo a sus hijas
pequeñitas:‘Chiquitas, su viejo es Gobernador; no se avecinan tiempos
fáciles, pero esta familia no cambiará sus costumbres, ustedes seguiran
yendo al mismo colegio, porque esto es un trabajo y un honor, pero no un
privilegio.‘ Otro pensamiento suyo escrito años antes (en 1946) decía:
‘La escuela nos dá filósofos, aquellos que a su vez nos dan principios.
Los partidos nos dan los gobernantes y los hombres de Estado, y las facciones
nos dan mercaderes políticos, que tienen como cuna la casualidad y como
sepulcro, la mayoría de las veces, el olvido sino el desprecio de la
Historia.‘ Vaya también este recuerdo para su esposa Victoria, que fué su
compañera inseparable, compartiendo no solo la vida conyugal, sino
respaldando y apoyando sin claudicaciones todo su accionar. Marcelo
Patrocinio Torres. (Senador Pcial M.C.)- (Ex-Subsecretario de Gobierno de la
Provincia)

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Victor Oscar
Indiveri y Eduardo Bordones invitan a compartir el recuerdo a 53 años de su
adiós, gobernante, hombre, caudillo y estadista, cuyo ejemplo debe seguir
guiando a quienes desde la UCRI y el MID y demás expresiones políticas
seguimos militando. Misa en su memoria el día 26/5/17 en Iglesia Salesianos
de Plaza Colón a las 19hs.

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Musulmán estupefacto por la estupidez occidental


En un día como hoy; en 1995, fallecía el Dr Arturo Frondizi.

Con él se fueron sueños y esperanzas, la Nación perdia una oportunidad irrepetible para un futuro que pudo ser promisorio para generaciones de Argentinos que hoy, lamentan un ayer que pudo ser mejor que un hoy de golpeadas realidades y que ojalá arribe a buen puerto.

Eduardo Bordones

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Hacia donde avanza el desorden…?


Está a la vista y no podemos errar en su interpretación. Hay en marcha una campaña de protestas sociales que van más allá de un mero ejercicio de los derechos que otorga la Constitución. Como en este país hay una larga y rica experiencia en la materia, no se puede dudar de que las huelgas, los paros, los piquetes, la instalación de carpas sin autorización legal y otras modalidades de acción y presión, denuncian el intento de producir un deterioro significativo de la estabilidad institucional.

-“Cuando la democracia se debilita es el momento en que actúan los grupos (partidos, logias, gremios) controlados por quienes quieren desprestigiar la legalidad y crear condiciones para sembrar el caos y destruir las libertades. Son las fuerzas desleales al sistema.” (Juan Linz)


Cada movilización de un sector cuantitativamente ponderable --tratando de imponer sus intereses-- se suele acompañar con consignas, cartelones, banderas caracterizadas por su contundencia y agresividad. Y piquetes con enmascarados palos y cadenas en las manos. Ligado a la cuestión de fondo (reclamo salarial o algo similar) aparecen otros procedimientos irregulares, como es el corte de calles y con ello impedir la circulación de personas y vehículos.


Todo acompañado con gestos y gritos diciendo malas palabras contra el presidente, el gobernador o el ministro del rubro pertinente. Incluso provocando con insultos a la intervención de las fuerzas de seguridad. Lo cual no se dirige a expresar razones o convicciones sino a lanzar sonidos, imprecaciones y modalidades obscenas de conducta con la finalidad de generar el mayor estrépito posible. Es a fin de proyectarlo hacia la sociedad y, en todo lo factible, tener resonancia en el periodismo y otros medios que forman a la opinión pública.


-“Al capitalismo democrático no debemos atacarlo de frente si nos supera en medios y poder. Es necesario socavarlo, o sea infiltrar y copar sus organizaciones legales para promover situaciones de intransigencia y reclamos violentos, incluso irracionales. Es decir, hay que minarlo por dentro y así preparar su desastre.” (Trotsky)


Semejantes procedimientos, máxime cuando comprende a concentraciones públicas que suman a miles de personas, no puede menos que expandir sus efectos, o sea crear situaciones psicosociales altamente explosivas en la masa de participantes. Más todavía, se propone generar un clima generalizado en la población infundiendo miedo y alta preocupación en quienes, miles, incluso millones, no comparten los objetivos del ruidoso acontecimiento pero no dejan de ser objeto de intensa preocupación. Con lo cual se deteriora, o desaparece, la llamada “paz social”.


Cuando estas prácticas, mal llamadas protestas por su producción al margen de la ley, se reiteran y se extienden social y territorialmente, el panorama de la normalidad tiende a despedazarse. Sobre todo en un país con una experiencia cargada de estos siniestros juegos políticos y callejeros. Lo que se suma a los paros realizados para obtener algún beneficio económico, razonable o no, y que afectan a más de un sector social. Esto viene ocurriendo con los docentes que como “efecto no querido” importa la paralización de la actividad educativa. Se hacen con olvido de que el art. 14 bis de la Constitución reconoce el derecho de huelga pero nunca con carácter absoluto, en especial si atenta contra derechos de otros sectores. (v. Zarini: Derecho Constitucional, p. 506).


Ocurre cuando se acosa a los gobernantes y se elude el camino de las instituciones –dejando de lado que “el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución” y que “toda reunión de personas que se atribuye los derechos del pueblo, comete el delito de sedición.” (art. 22 CN).


No pretendemos ser rígidos en la lectura de estas cláusulas, y sabemos que en condiciones normales admiten cierta flexibilidad en su interpretación. Pero tampoco estamos ciegos para no ver, hoy en la realidad argentina, lo que ya vimos en otras oportunidades: la marcha anarquizante de grupos y factores que, como objetivo, miran a la ruptura del orden democrático. Lo están haciendo “socavando” el sistema “desde adentro”.-


Por Eduardo Bordones

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La agonía de un policía de 27 años de edad

 

Liberan a 200 violadores por semana, cárcel a los jueces kriminales

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Convocatoria Republicana

Para este 1ro. de abril hay una convocatoria que no surge de un centro político, de una orden o de una ley. Sí surge de la movilización espiritual --de su vocación democrática y republicana-- del pueblo argentino. Y que está motivada por las actitudes agresivas de grupúsculos minoritarios con notorio afán de ruptura contra las instituciones de la Constitución.

No hay ninguna causa razonable que justifique las expresiones de violencia (ataques verbales, denuncias infamantes y agresiones personales) que justifique tamañas expresiones incivilizadas. Y que, en cuanto alteran el orden público y la convivencia sensata entre los sectores sociales, anticipan planes e intenciones al margen de la convivencia pacífica, incluso de las diferencias de opinión, con fines inconfesables. Qué se trama detrás de este frente de intolerancia..? Acaso reeditar procesos malignos que ya el país conoció y debió soportar en perjuicio de la dignidad de las personas y de las entidades de bien  público, sean ellas de carácter público o privado..?La Argentina, nuestra patria, cumple en estos días una trabajosa y difícil faena pa para recuperar sus posibilidades económicas, jurídicas y culturales. Son las que, largamente, soportaron la avalancha de corrupción y frustraciones de la “década perdida” y que nos dejó la secuela, nada menos, de más de 10 millones de pobres. A ello se agregó el aislamiento internacional del país, el costo de una inflación que consumió réditos, jubilaciones y salarios, una alarmante caída de la actividad productiva con más la intensa y extendida inseguridad reinante.

 A superar tan agraviante situación se encamina la acción de las instituciones republicanas legislativas y judiciales, en cuyo epicentro aparece la responsabilidad  principal de carácter político, financiero y administrativo del Gobierno.

 En eso estamos los argentinos, cualesquiera sean las posiciones doctrinarias que avalan la participación de las diversas expresiones sectoriales y partidarias, que concurren a conformar el sistema democrático. Con o sin afinidades respecto al plan oficial actualmente en aplicación, pero en total coincidencia en cuanto a la índole sustancialmente republicana con que la Constitución tiene establecida la función y las competencias legítimas de las instituciones. De esto no hay ni de debe haber ni un paso atrás!. A los argentinos, a su tradición y cultura, no nos apetece la modalidad de las viejas tolderías y sus malones y, mucho menos, el patoterismo ilegal en los procedimientos y en las intenciones.

 En fecha reciente se cumplió otro aniversario desde que el 29 de marzo de 1962 un injustificado clima sociopolítico de agitación, presiones y turbulencias llevó al derrocamiento del gobierno que presidía Arturo Frondizi. Se fundó en un lamentable capítulo de mezquindad, calumnias y sectarismo, abatiendo una obra de justificada y ambiciosa superación de las limitaciones que, hasta entonces, habían obstaculizado el desarrollo y  la convivencia de los argentinos. Luego del resonante estropicio quedaron canceladas por largo tiempo las condiciones para que la población lograra vivir y crecer en un sistema político y social acorde con el adecuado nivel de civilización y confraternidad. Que no se repita..!!

        Eduardo Bordones

Secretario General del Movimiento de Integración y Desarrollo

Distrito Córdoba

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por RAÚL FAURE

LA PATRIA PIQUETERA

El piquete es la metodología que utilizan los grupos neofascistas como paso previo para asaltar el poder. Esas organizaciones, sin más argumentos que la fuerza, son las que deciden si la población puede o no utilizar los servicios públicos esenciales.

Padecimos la patria de Evita (el que entonces no era peronista, no era argentino); la patria montonera (que asesinaba por la espada a soldados, policías, obreros y empresarios); la patria terrorista (que oficializó el crimen político); la patria sindical (de los dirigentes convertidos en monarcas de sus gremios); la patria de la tablita, del uno a uno y del corralito (que demolieron el trabajo y la industria). Y, hace poco, la patria de la corrupción, fundada por extravagantes multimillonarios. ¿Y ahora? Ahora padecemos la “patria piquetera”.

Fanáticos “ambientalistas” que deliran retrotraer la sociedad a la edad preindustrial; organizaciones no gubernamentales que tratan de adueñarse de las funciones que las leyes ponen a cargo del Estado; sindicatos con dirigentes designados a perpetuidad, que se valen de patotas de activistas para intimidar a sus compañeros de trabajo a quienes humillan degradándolos a la condición de rebaño; cooperativistas que se adueñan de recursos públicos en forma fraudulenta, como Tupac Amaru y Sueños Compartidos; improvisados e irresponsables decanos de facultades universitarias artificiales que de prepo impiden deliberar a las autoridades legítimas; sectas de izquierda que recitan los dogmas del estalinismo; patotas de enmascarados organizados por militantes nazis, no poco fieles del catolicismo, y algunos prelados que sacan de los templos las imágenes de sus santos milagrosos para sumarse a las marchas.

Hace poco, también lo hizo Juan Grabois, conductor del Movimiento de Trabajadores Excluidos, quien exhibe credenciales de asesor del Vaticano.

Todos, a pesar de la diversidad de sus creencias, unidos por la metodología inspirada en las fuentes fascistas; esto es, la utilización de la fuerza para domesticar a las autoridades legales.

Por eso, esas organizaciones, sin más argumentos que la fuerza, son las que deciden si la población puede o no utilizar los servicios públicos esenciales. Por lo general, al amparo de la inactividad de los organismos encargados de preservar la paz social.

El Ministerio Público, establecido por la Constitución Provincial para promover acciones en defensa del interés público y los derechos de las personas, impertérrito, por lo general se oculta cuando las agresiones afectan a ciudadanos indefensos.

El piquete es la metodología que utilizan los grupos neofascistas como paso previo para asaltar el poder. Así lo revelan las enseñanzas de la historia.

Cuando en Italia, en 1919, aparecieron las primeras formaciones (los llamados fasci di combattimento ), el periodismo preguntó a uno de sus jefes cuál era su programa y recibió esta respuesta: “El puño es la síntesis de nuestro programa”.

Y Benito Mussolini, ya proclamado duce en 1922, cuando se le pidieron precisiones sobre la relación del fascismo con los demócratas contestó: “¿Acaso los demócratas quieren saberlo? Nuestro programa es muy simple: romperle sus huesos”.

Lisandro de la Torre, en 1937, al tomar conocimiento de la alianza comercial entre las dictaduras de Italia y Alemania y la Rusia Soviética, dijo proféticamente: “El fascismo y el nazismo ajustaron los engranajes de sus dictaduras siguiendo las grandes líneas del modelo soviético”.

Por eso, no puede sorprender que en las marchas piqueteras confraternicen filocomunistas como Martín Sabbatella, Hugo Yasky y Carlos Heller, peronistas como Hebe de Bonafini y el exvicepresidente Amado Boudou, patoteros como Luis D’Elía y Fernando Esteche e impresentables dirigentes del cristinismo. Es que, siguiéndolo a De la Torre, “la adhesión al fascismo importa, en esencia, el desconocimiento a la soberanía del pueblo...”.

Todos estos hechos revelan que se ha formado un frente de tormenta que, cuando se desencadene, provocará graves problemas al gobierno democrático.

Los improvisados jefes de los partidos políticos (o, mejor, lo poco que queda de ellos) parecen no advertir el peligro que acecha a nuestra débil república. Ni siquiera lo denuncian, subestimando las claras y muchas evidencias que demuestran la existencia de un siniestro plan para demolerla.

En el radicalismo, casi en soledad, Eduardo Angeloz sobreponiéndose a su avanzada edad (luego de admitir que fue un gran error impulsar la reforma constitucional que le permitió sucederse a sí mismo como gobernador) retornó a las tribunas para evocar que la misión histórica de la UCR es actuar como centinela insobornable de la Constitución.

Hacía falta que se diera ese paso para agitar la conciencia dormida de muchos de sus correligionarios. Cerrarle el paso al neofascismo es el deber republicano de estos días. Antes que sea tarde.

* Abogado, Escritor, Historiador

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El golpe contra Illía

Un extraño personaje prestó juramento como presidente de la Nación el 12 de octubre de 1963. No recibía coimas, no ejercía actividades comerciales, no protegía a contratistas de obra pública que facturaban con fraude, no consentía que los laboratorios medicinales aumentaran abusivamente sus precios, no permitía que sindicalistas y militares co-gobernaran, respetaba la división de poderes establecida en la Constitución y las autonomías provinciales y administraba los recursos públicos con rigor y austeridad espartanas.
No podía entonces sorprender que Arturo Illia, desde el primer día de su gestión, padeciera del acoso despiadado y constante de sectores poderosos. La Sociedad Rural, la Unión Industrial, los dirigentes de las decenas de cámaras empresarias que disponían de subsidios estatales, los bancos deudores de los redescuentos generosos del Banco Central y parte de las Fuerzas Armadas influidas por la derecha fascista católica y por la doctrina de seguridad nacional de EEUU, participaban con entusiasmo en las reuniones y banquetes donde se tejían sin disimulo planes para remplazar al gobierno republicano por un régimen autoritario y corporativo.
A los que también asistían dirigentes de los sindicatos peronistas. Ya en mayo de 1964 hicieron un valioso aporte decretando el llamado plan de lucha que para el historiador Alain Rouquié (Poder militar y sociedad política en Argentina) constituyó la declaración de guerra sin cuartel contra el gobierno del presidente Illia.
El “plan de lucha” de la C.G.T.
Este plan comenzó a ejecutarse en mayo de 1964. Consistía, entre otros episodios de violencia, en la ocupación de fábricas, en la privación de la libertad de empresarios y gerentes y en la instalación de piquetes que impedían a la mayoría de obreros ejercer su derecho a trabajar.
Estos episodios suscitaron la curiosidad de historiadores extranjeros teniendo en cuenta que, después de la etapa recesiva que semiparalizó el país durante 1962 y 1963, la economía mostraba signos de recuperación. En conjunto había crecido el 10% en 1964 y los salarios aumentaron entre un 5% y un 7%, en tanto la tasa de desempleo era de solo el 5% de la fuerza total de trabajadores. Así, lo explican los estudios de Crawley (Una casa dividida) de Robert Potash (El ejército y la política argentina, 1962-1973) y de David Rock (Argentina 1516-1987) entre otros.
Estas comprobaciones les llevaron a preguntarse si detrás de ese sospechoso plan de lucha no existían móviles inconfesables, el principal de todos, la decisión de sumarse a la preparación de un golpe para derrocar al gobierno civil. Hugo Gambini en su Historia del peronismo 1956 -1973 no tuvo dudas al respecto: “El plan de lucha de la C.G.T. apoyado en las sombras por los militares golpistas tuvo por finalidad derrocar a Illia…
En esa misma dirección apuntó Eduardo Duhalde, un dirigente que no puede ser calificado de pro-radical quien, años después, declaró: “… la protesta de los gremios se hizo por el propósito sindical de jaquear al gobierno para favorecer el futuro golpe de Onganía…”
Si algo faltaba para provocar el caos, el peronismo, con alta representación en el Congreso, luego que se levantaran las proscripciones electorales, saboteó muchos proyectos legislativos, en tanto parte de la prensa (en especial los importantes semanarios “Primera Plana” y “Confirmado”) se empeñó en desacreditar al gobierno mientras levantaba la figura del Gral. Onganía como salvador de la Patria en peligro de desaparecer por el gobierno de la partidocracia.
Para entender que esa prédica fue una patraña monumental, basta reproducir las palabras de Mariano Grondona, uno de los célebres periodistas que tenía a su cargo la redacción de columnas en esas dos publicaciones: “Muchos, yo mismo- dijo en 1983- contribuí a la creación de un mito, el mito de Onganía, pero después el pobre hombre no pudo estar a la altura de las circunstancias ni del rol que le atribuimos…”
El decreto que dispuso la democratización de la actividad sindical
Pero, ¿cuál fue el detonante que produjo la sublevación militar- sindical? Porque no hay explosión sin que alguien o algunos accionen el detonante. Dejo de lado la participación de muchos militares en los episodios acaecidos entre junio y julio de 1966 en especial los del día 28 de este último mes cuando humillaron al presidente Illia expulsándolo de la Casa de Gobierno con un batallón de gases de la Policía Federal. Hubo, antes, un episodio decisivo, que los incautos no percibieron, pocas veces mencionado en las crónicas históricas, pero que para los jerarcas sindicales tuvo una entidad muy importante. Ese episodio fue la firma por el presidente Illia del decreto n° 969, fechado el 11 de febrero de ese año 1966. Fue el decreto que reglamentó la ley de asociaciones sindicales dictada en 1958. Esa ley, n° 14.455 reiteraba, con pequeñas modificaciones, los principios que inspiraron el decreto- ley que dictó la dictadura militar en 1945, copia, a su vez, de la legislación dictada por el gobierno fascista en Italia para someter a los gremios al Estado Corporativo diseñado por Mussolini.
¿Qué disponía esa norma jurídica? Solo la curiosidad y las aptitudes de Robert Potash como eminente historiador acertaron al asignarle, como ciertamente tuvo, una influencia decisiva en el desenlace de los sucesos que culminaron el 28 de julio de 1966 con el golpe militar- corporativo que arrastró al país al borde del abismo. Esa norma fue dictada para asegurar la democracia interna de los sindicatos. Impedía que sus dirigentes los utilizaran para fines políticos partidarios y los degradaran a la condición de ramas o partes integrantes de un partido.
Fue considerado como una amenaza por los dirigentes gremiales, consigna Potash y, por eso, se sumaron a la conspiración militar. No fue solo ese el motivo. La disposición contenida en el articulo 8°- “la adopción de medidas de acción directa deberá ser resuelta por el voto directo y secreto de sus afiliados en asamblea especialmente convocada al efecto”- impedía que la dirigencia actuara a espaldas y aun contra la voluntad de los trabajadores. La experiencia revela que en la generalidad de los casos, las huelgas, los paros sorpresivos, las llamadas “retenciones de servicios” y el “quite de colaboración” son medidas de fuerza impuestas por los dirigentes sin consultar a los afiliados. Para ello utilizan a los llamados activistas, quienes integran una patota que amenaza e intimida a sus propios compañeros de tareas y los humilla imponiéndoles un comportamiento de rebaño. Es el método que invariablemente se aplica a los trabajadores del sector público. Si existiera una norma como la del artículo 8° del decreto 969/66 no habría paros ni ocupación violenta de los espacios públicos. La enorme mayoría de los trabajadores de la administración, de la Justicia, los maestros, los profesores, los médicos son personas de bien que tratan de honrar sus tareas y no votarían por la adopción de medidas de fuerzas  que priven a la sociedad de servicios esenciales.
Los sindicatos contra la democracia y la paz social
Los sindicatos conducidos a perpetuidad por dirigentes muchos de ellos convertidos en mega- empresarios, con estatutos que no habilitan la participación de las minorías, propietarios exclusivos de los privilegios que confiere la personería gremial, jamás aceptaron ni aceptan someterse a las leyes que impiden el ejercicio abusivo de los derechos y preservan el interés general. Sus voraces apetitos facciosos los transforman en tutores del conjunto de la sociedad y en jueces de los gobiernos civiles elegidos democráticamente. Utilizaron la violencia para contribuir a derrocar al presidente Frondizzi y al presidente Illia y hasta pusieron en aprietos  a la presidente Martínez Vda. de Perón cuando en 1975 intentó cerrar la hemorragia provocada por el plan económico de su extinto esposo abonando el terreno para que las Fuerzas Armadas la derrocaran e impusieran la cruel dictadura iniciada en marzo de 1976. A los presidentes Alfonsín y De la Rúa los sometieron al acoso de paros, huelgas y sabotajes, obligándolos a ceder el poder antes que concluyeran sus mandatos legales.
Fue Hegel quien dijo “que los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces” Y Marx lo corrigió diciendo que es verdad que la historia se repite, pero no siempre de la misma manera. Nuestro país, con su desdichada historia, pareciera contradecirlo porque aquí la historia se repite del mismo modo y así lo acredita el comportamiento sindical.
Por eso no es una profecía, es una certeza: los padecimientos sufridos por los gobiernos civiles los sufrirá el presidente Macri, más temprano que tarde. A menos que el poder civil se afirme sobre su legitimidad legal y moral y le ponga límites al agresivo e intolerante sindicalismo peronista- fascista. Volver sobre el decreto de Illia puede ser un buen punto de partida para lograr ese objetivo.
Se me podrá decir que hoy los sindicatos no cuentan con la colaboración de las Fuerzas Armadas, ausentes con presunción de fallecimiento. Pero están “la Tupac Amarú”, “Quebracho”, “La Cámpora”, “Tierra y Vivienda”, “La Jauretche”, “La Evita” y las sectas comunistas y trotskistas cuyos integrantes tienen tal rudimentaria cultura política que creen que interrumpiendo el tránsito y privando a los enfermos de hospitales y a los niños de escuelas el proletariado tomará el control del país. Sectas dispuestas a provocar el caos social que obligue al presidente Macri a dimitir y, así, habilitar el retorno de la pandilla que gobernó hasta el 10 de diciembre pasado.

 

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